Por : genil cuesta feliz | La Pluma Perspicaz. ☆☆☆.
SEÑOR PRESIDENTE LUIS ABINADER, LOS BARRIOS DE SAN FELIPE VILLA MELLA TAMBIÉN NECESITAN SER ATENDIDOS. 》》》.
La fortaleza de un gobierno no se mide únicamente por las grandes obras que inaugura, sino también por la capacidad que tiene para escuchar, atender y acompañar a las comunidades donde transcurre la vida diaria de la gente.
Las grandes infraestructuras transforman el país. Las pequeñas soluciones transforman la vida.
Esa diferencia, aunque parezca sencilla, puede marcar el rumbo político de una nación.
En la República Dominicana nadie puede negar que durante la actual gestión del presidente Luis Abinader se han impulsado importantes proyectos de infraestructura. Sería injusto desconocerlo. Obras como la extensión de la Línea 1 del Metro de Santo Domingo. En San felipe Villa mella representan inversiones históricas que mejorarán la movilidad de miles de ciudadanos durante las próximas décadas.
Esa obra merece reconocimiento.
Sin embargo, precisamente porque se reconoce ese esfuerzo, también resulta oportuno hacer una reflexión sobre otra realidad que viven miles de familias todos los días y que rara vez aparece en los grandes discursos nacionales.
Existe una percepción negativa creciente entre numerosos dirigentes comunitarios y los residentes de los barrios de San Felipe villa mella de que el Gobierno Central y muchos de sus funcionarios se han alejado de los barrios.
No se trata de afirmar que el Gobierno no trabaja.
Tampoco se trata de desconocer las inversiones que se ejecutan.
Se trata de llamar respetuosamente la atención del presidente luis Abinader y de los funcionarios competentes siendo el más prioritario el ministerio de obras públicas sobre una realidad que expresan numerosos comunitarios y los residentes de los barrios de san Felipe Villa mella que viven el viacrucis del deterioro de sus calles: la distancia entre las grandes obras y los problemas cotidianos de las comunidades.
LA GRAN OBRA Y EL PEQUEÑO PROBLEMA
El ciudadano común no vive dentro de una estación del Metro.
Vive en un barrio.
Sale por una calle.
Camina por una acera.
Necesita agua.
Necesita iluminación.
Necesita seguridad.
Necesita que recojan la basura.
Necesita que cuando llueva no se convierta su calle en un río de lodo.
Esa es la política que el ciudadano vive todos los días.
Por eso muchas veces ocurre algo que desconcierta a los gobiernos.
El gobierno presenta cifras positivas.
Presenta grandes inversiones.
Presenta inauguraciones.
Pero el ciudadano responde:
"Todo eso está bien... pero venga a ver cómo está mi barrio."
Y ahí comienza una desconexión que ninguna encuesta puede ocultar.
EL CASO DE SAN FELIPE DE VILLA MELLA
En sectores de San Felipe de Villa Mella, dirigentes comunitarios consultados por este medio describen una realidad que merece atención.
Comunidades como Don Felipe II, Paseo del Norte, Peña Gómez, Jerusalén, Villa Satélite, monomojao, Barrio Lindo, La 31 y otros sectores manifiestan preocupación por la lentitud o paralización de algunas intervenciones de sus calles por el ministerio de obras públicas, así como por necesidades persistentes relacionadas con calles intransitables, iluminación, agua y otros servicios básicos.
La percepción predominante entre muchos residentes es que la gran inversión visible en la avenida principal no siempre se traduce en mejoras dentro de los barrios.
No es una discusión sobre el Metro.
El Metro es necesario.
El Metro beneficia al país.
La discusión es otra.
La pregunta es:
¿Puede un gobierno construir una gran obra nacional mientras las comunidades sienten que sus problemas cotidianos siguen esperando?
Esa pregunta merece una respuesta.
PRESIDENTE LUIS ABINADER, LOS BARRIOS TAMBIÉN NECESITAN SER ATENDIDOS.
En varias ocasiones el propio presidente Luis Abinader ha exhortado públicamente a sus funcionarios y dirigentes políticos a acercarse más a las comunidades.
Ese llamado no parece casual.
Probablemente responde al reconocimiento de que la cercanía con la gente constituye uno de los pilares fundamentales de cualquier administración democrática.
La presencia institucional en los barrios no puede limitarse a entregarle 15 bonos navideño a los presidentes de juntas de vecinos todos los diciembres . Los bonos son un aporte del gobierno para la cena de 15 personas vulnerables en el barrio y lo aceptamos y lo vemos bien pero entendemos que el gobierno debe sentirse todos los días haciendo las obras comunitarias que los barrios necesitan.
Los presidentes de juntas de vecinos, líderes comunitarios y organizaciones sociales representan un puente entre el Estado y la ciudadanía.
Escucharlos no es un favor.
Es una necesidad para gobernar mejor.
LA POLÍTICA SE GANA EN LOS BARRIOS
Las elecciones no se deciden únicamente en redes sociales. Y en los comerciales de propagandas gubernamental por radio y televisión
Tampoco exclusivamente en grandes escenarios.
Las elecciones comienzan en una conversación entre vecinos.
En una reunión comunitaria.
En una calle sin asfaltar.
En una lámpara apagada.
En una familia que espera agua.
En un parque abandonado.
Ahí nace la percepción ciudadana.
Y cuando esa percepción se deteriora, el gobierno de turno pierde votos dentro de los barrios porque los ciudadanos pierden la esperanza en los partidos tradicionales y aparecen nuevos fenómenos políticos.
¿POR QUÉ SURGEN FIGURAS FUERA DE LA POLÍTICA TRADICIONAL?
Durante los últimos años el mundo ha observado el ascenso de líderes que no provenían de las estructuras políticas tradicionales.
Algunos eran empresarios.
Otros comunicadores.
Otros artistas.
Otros figuras mediáticas.
No todos pertenecen a la misma corriente ideológica.
No todos gobiernan igual.
Pero existe un elemento común.
Supieron conectar con ciudadanos que sentían que el sistema político tradicional ya no los escuchaba.
Ese fenómeno merece ser estudiado.
Porque ningún partido político ó líder político del sistema democrático es inmune al desgaste cuando la ciudadanía percibe distancia entre quienes gobiernan y quienes viven los problemas cotidianos.
EL CASO DOMINICANO
En la República Dominicana comienza a observarse un fenómeno interesante.
La posible candidatura presidencial del comunicador Santiago Matías ha provocado que vuelva a mencionarse con frecuencia al Partido Reformista Social Cristiano, una organización con una larga historia política, pero que durante años había perdido protagonismo en el debate público.
No corresponde anticipar resultados electorales.
Sería irresponsable hacerlo.
Pero sí corresponde analizar una realidad evidente.
Cuando una figura con enorme influencia mediática entra en la conversación política, modifica la agenda pública.
Hace que millones de personas hablen de temas que antes apenas ocupaban espacio.
Eso demuestra que la comunicación política está cambiando.
EL PELIGRO DE LA DESCONEXIÓN
Los gobiernos rara vez pierden respaldo únicamente por las grandes decisiones nacionales.
Los gobiernos comienzan a perder el respaldo dentro de los barrios por pequeños problemas acumulados.
Una calle.
Una lámpara.
Un parque.
Una cañada.
Una obra paralizada.
Un funcionario que nunca volvió.
Pequeñas situaciones que, sumadas durante meses o años, terminan construyendo una percepción colectiva negativa que se traduce en el voto en contra del gobierno de turno en este caso el gobierno del presidente luis Abinader.
Y en política la percepción importa.
Porque el ciudadano vota según lo que vive.
NO TODO ES PRESUPUESTO
Algunos problemas requieren grandes inversiones.
Otros simplemente requieren presencia.
Escuchar.
Supervisar.
Responder.
Dar seguimiento.
Volver.
Un funcionario que regresa al barrio transmite un mensaje poderoso:
"El Estado sigue aquí."
Cuando esa presencia desaparece, otros ocupan ese espacio.
GOBERNAR TAMBIÉN ES ESTAR PRESENTE
La administración pública moderna exige eficiencia.
Pero también cercanía.
Los gobiernos exitosos no solamente administran presupuestos.
Administran confianza.
Y la confianza se construye caminando los barrios.
No únicamente construyendo grandes obras en las avenidas.
UNA OPORTUNIDAD PARA RECTIFICAR
Toda gestión tiene oportunidades para mejorar.
Precisamente porque el presidente ha demostrado capacidad para impulsar grandes proyectos nacionales, también tiene la oportunidad de fortalecer la gestión territorial pero el reloj corre señor presidente luis Abinader.
La extensión del Metro puede convertirse en símbolo de progreso nacional de su gobierno.
Pero las comunidades también esperan ver avanzar sus calles internas.
Sus aceras.
Sus contenes.
Su iluminación.
Sus parques.
Sus espacios deportivos.
Su calidad de vida.
No se trata de escoger entre una obra y otra.
Se trata de equilibrar ambas.
REFLEXIÓN DE LA PLUMA PERSPICAZ
La historia demuestra que los gobiernos más recordados no fueron solamente los que construyeron las obras más grandes.
También fueron aquellos que lograron que el ciudadano sintiera que el Estado estaba presente en la esquina de su barrio, en la calle donde jugaban sus hijos, en el parque donde caminaban sus adultos mayores y en la comunidad donde cada familia luchaba por salir adelante.
Las grandes infraestructuras transforman el paisaje.
Pero la cercanía transforma la confianza.
Y la confianza sigue siendo el cemento más fuerte sobre el cual puede sostenerse una democracia.
Quizá todavía haya tiempo para fortalecer ese puente entre el Gobierno y los barrios señor presidente luis Abinader.
Porque cuando un barrio siente que lo escuchan, también siente que forma parte del desarrollo nacional.
Y cuando un país logra que el progreso llegue tanto a las grandes avenidas como a las calles internas de sus comunidades, entonces ese progreso deja de ser una promesa para convertirse en una realidad compartida.
Ese es el desafío señor presidente luis Abinader.
Y también puede ser la gran oportunidad señor presidente luis Abinader.
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