LA REPÚBLICA DOMINICANA VEINTE AÑOS DESPUÉS: ¿VOLVIMOS A LOS APAGONES DEL 2004?

 

Por: Genil Cuesta Féliz | La Pluma Perspicaz. ☆☆☆☆☆.    

LA PERCEPCIÓN DE RETROCESO  DEL SISTEMA ELÉCTRICO DOMINICANO HACIA DOS DÉCADAS ATRÁS. 》》》.     

 los cacerolazos, las protestas y las denuncias por apagones volvieron a ocupar titulares en distintos sectores del Gran Santo Domingo. Villa Mella, Santo Domingo Norte, Los Mina, Santo Domingo Oeste y otras comunidades reportaron cortes prolongados de energía, afectando hogares, pequeños negocios y la vida cotidiana. Para muchos ciudadanos, la sensación es inquietante: “Esto se parece De la crisis del 2004

La crisis eléctrica dominicana de principios de los años 2000 fue uno de los episodios más difíciles que vivió el país en materia de servicios públicos. En el año 2004, los apagones llegaron a niveles extremos: comunidades completas podían pasar largas jornadas sin electricidad, afectando hogares, comercios, industrias, centros de salud y la vida cotidiana de millones de personas.

Aquella crisis no fue producto de una sola causa. Fue la combinación de varios factores:

Falta de generación suficiente.

Problemas financieros del sector eléctrico.

Altas pérdidas técnicas y comerciales.

Dependencia de combustibles costosos.

Debilidad institucional en la gestión de las distribuidoras.

Durante años, la electricidad se convirtió en uno de los principales símbolos de la frustración ciudadana. hasta la entrada en servicio de la termoeléctrica punta Catalina. 

La entrada progresiva de la Central Termoeléctrica Punta Catalina cambió la percepción del sistema. Aunque la planta no resolvió todos los problemas estructurales del sector, sí aportó una cantidad importante de generación estable al sistema eléctrico nacional.

Durante los años más críticos de la pandemia del COVID-19, muchos dominicanos recuerdan que el servicio eléctrico tuvo una estabilidad poco común. Mientras gran parte de la población permanecía en sus hogares, la electricidad se mantuvo con mayor continuidad en numerosos sectores, algo que reforzó la idea de que el país había dejado atrás la época de los apagones interminables.

Sin embargo, una planta de generación puede aportar energía, pero no puede solucionar por sí sola todos los problemas de una red eléctrica completa.

El sistema depende también de:

La capacidad de transmisión.

El mantenimiento de subestaciones.

La distribución eficiente.

La reducción de pérdidas.

La planificación de la demanda futura.

¿Por qué la crisis vuelve a sentirse como en el pasado?

Lo que muchos ciudadanos están experimentando en 2026 parece una combinación de factores acumulados:

1. El aumento del consumo eléctrico

República Dominicana ha crecido económicamente y demográficamente. Hay más viviendas, más aires acondicionados, más equipos electrónicos y más negocios conectados a la red.

Si la capacidad de generación y distribución no crece al mismo ritmo, el sistema comienza a presionarse.

2. Problemas en la distribución

Muchas veces el problema no está en producir electricidad, sino en llevarla correctamente hasta los barrios.

Una red envejecida, transformadores sobrecargados y fallas locales pueden provocar apagones incluso cuando existe generación disponible.

3. Falta de planificación a largo plazo

Los sistemas eléctricos requieren décadas de planificación. No basta con construir una gran planta; hay que anticipar el crecimiento urbano y modernizar la infraestructura.

Santo Domingo Norte, por ejemplo, ha tenido un crecimiento urbano acelerado. Muchos sectores nuevos han surgido sin que necesariamente la infraestructura eléctrica haya evolucionado al mismo ritmo.

cuando se apaga la luz también se apaga la paciencia. Aquí está el punto más delicado.

Un apagón no es solamente la ausencia de electricidad. 

Para una familia significa:

Calor durante la noche.

Alimentos dañados por falta de refrigeración.

Niños que no pueden estudiar.

Comercios que pierden mercancías.

Personas que no pueden trabajar.

Inseguridad en calles oscuras.

Adultos mayores enfermos que no pueden descansar.

Cuando una población siente que vuelve a una situación que creía superada, aparece un elemento peligroso: la sensación de abandono y retroceso.

Las protestas, quema de neumáticos y reclamos comunitarios no surgen únicamente por la falta de energía; surgen porque la gente interpreta que está perdiendo una calidad de vida que ya había alcanzado.

¿es igual la situación? Del deterioro del sistema eléctrico del 2004 al deterioro del 2026 No exactamente.

En 2004 existía una crisis estructural más profunda, con una combinación de déficit energético, problemas financieros y una crisis general del modelo eléctrico.

En 2026, el problema parece estar más relacionado con una mezcla de:

Demanda creciente.

Fallas operativas.

Deficiencias en distribución.

Falta de mantenimiento e inversión suficiente.

Vulnerabilidad del sistema ante fallas.

Pero hay algo parecido: la experiencia ciudadana.

Para una persona que pasa 12, 15 o 20 horas sin electricidad, la diferencia técnica importa poco. La realidad que vive es la misma: oscuridad, calor y frustración que vivió en la crisis del 2004.

LA REFLEXIÓN DE LA PLUMA PERSPICAZ. COM. 

La electricidad no es solamente un servicio; es una medida del desarrollo de un país.

Una nación puede construir grandes obras, anunciar inversiones. mostrar crecimiento económico, incluso recibir reconocimiento de organismos internacionales como la de hambre cero. 

pero si una familia vuelve a encender velas o plantas eléctricas durante largas horas, siente que el progreso no llegó a la puerta de su casa.

El verdadero desafío de República Dominicana no es solamente producir más electricidad; es construir un sistema eléctrico moderno, confiable y preparado para las próximas décadas.

Porque un país no puede aspirar a ser competitivo en el siglo XXI con una infraestructura que obliga a sus ciudadanos a vivir con la incertidumbre de si habrá luz cuando llegue la noche.

La pregunta fundamental no es si República Dominicana tiene electricidad suficiente, sino si tiene un sistema capaz de garantizarla de manera estable y equitativa. El servicio de la energía eléctrica 

En Conclusión :

República Dominicana no puede conformarse con celebrar conquistas aisladas mientras sus ciudadanos sienten que algunos pilares fundamentales vuelven a debilitarse. El progreso verdadero no consiste solamente en aparecer bien posicionado en estadísticas, sino en garantizar que cada familia pueda vivir con dignidad, seguridad y estabilidad. Porque un país no demuestra que ha avanzado cuando solamente alimenta sus indicadores; lo demuestra cuando logra mantener encendida la luz de la confianza de su pueblo.

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