REPÚBLICA DOMINICANA ANTE EL NUEVO CICLO POLÍTICO: poder, oposición y una ciudadanía que comienza a mirar hacia 2028
Por: Genil Cuesta Féliz | laplumaperspicaz.
A dos años de las elecciones generales, el país entra en una etapa en la que el Gobierno de Luis Abinader debe consolidar su legado, el PRM enfrenta el desafío de construir una sucesión, la oposición procura reorganizarse y la ciudadanía comienza a preguntarse quién podría gobernar la República Dominicana después de 2028
el país entra en una nueva etapa política
La política dominicana está entrando en una nueva etapa.
Aunque las próximas elecciones presidenciales, congresuales y municipales aún se encuentran a cierta distancia, el escenario político de la República Dominicana comienza a estructurarse en torno a una pregunta inevitable:
¿Quién gobernará el país después de 2028?
El presidente Luis Abinader se encuentra en la segunda etapa de su mandato y, de acuerdo con el marco constitucional vigente, no puede ser elegido para el período presidencial siguiente. El artículo 124 de la Constitución establece las reglas de elección presidencial y limita la posibilidad de reelección consecutiva.
Esto coloca al Partido Revolucionario Moderno (PRM) ante un desafío histórico: mantener el poder sin que su principal figura pueda volver a ser candidato presidencial.
Mientras tanto, la Fuerza del Pueblo (FP) busca consolidarse como la principal alternativa opositora; el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) intenta recuperar espacio político después de la significativa reducción de su influencia electoral, y varias figuras comienzan a posicionarse dentro de sus respectivas organizaciones con miras a 2028.
Pero existe un elemento aún más relevante.
El comportamiento de la ciudadanía podría resultar más determinante que las estructuras partidarias.
Diversas encuestas realizadas durante 2026 muestran un electorado fragmentado y un porcentaje significativo de ciudadanos que no se identifica con ningún partido. Una medición publicada en mayo reportó que el 23.5 % de los consultados no respaldaba a ninguna organización política.
Ese ciudadano independiente podría convertirse en el principal árbitro de las elecciones de 2028.
1. ¿Qué está ocurriendo en la política dominicana?
El escenario actual puede resumirse en cuatro grandes movimientos:
el Gobierno procura consolidar su gestión; el PRM organiza su futuro; la Fuerza del Pueblo busca convertirse en una alternativa de poder; y el PLD intenta reconstruirse.
La Junta Central Electoral ya presentó el calendario de actividades administrativas y los plazos legales correspondientes a las elecciones de 2028. Esto significa que el próximo proceso electoral dejó de ser una conversación exclusivamente futurista y comenzó a incorporarse a la planificación formal del sistema político.
Además, los partidos han iniciado procesos internos de reorganización.
El PRM trabaja en el fortalecimiento de su estructura y en la definición de su ruta hacia 2028. La Fuerza del Pueblo desarrolla procesos de fortalecimiento territorial y actualización de sus estructuras. El PLD, por su parte, prepara un proceso interno para definir su candidatura presidencial.
La política dominicana, por tanto, está entrando en una fase de precompetencia electoral.
2. El principal desafío del PRM: gobernar y preparar la sucesión
El PRM cuenta actualmente con una ventaja fundamental: controla el Poder Ejecutivo.
El Gobierno de Abinader desarrolla una agenda que incluye reformas institucionales, reorganización de la administración pública, infraestructura, transporte, seguridad, educación y otros sectores.
El propio Gobierno ha presentado 2026 como un año de reformas y planificación estratégica.
Sin embargo, el éxito de una administración no garantiza automáticamente la continuidad de un partido.
Ese será uno de los principales desafíos del PRM.
La organización deberá responder varias preguntas:
¿Quién será capaz de representar la continuidad del proyecto?
¿Cómo evitará una división interna?
¿Cómo logrará que las distintas corrientes partidarias respalden una candidatura común?
¿Podrá presentar una figura capaz de atraer tanto a la militancia como al votante independiente?
La discusión interna ya comienza a tomar forma.
Durante 2026 han empezado a mencionarse distintas figuras como posibles aspirantes presidenciales dentro de los principales partidos. En el caso del PRM, entre los nombres señalados públicamente aparecen David Collado y Carolina Mejía, entre otros.
Sin embargo, una cosa es aparecer en las conversaciones políticas y otra muy distinta es convertirse en el candidato capaz de ganar una elección nacional.
3. La Fuerza del Pueblo: de partido opositor a aspirante real al poder
La Fuerza del Pueblo cuenta con una ventaja estratégica: dispone de una figura presidencial ampliamente conocida a nivel nacional.
Leonel Fernández continúa siendo la principal referencia de la organización, y la FP ya ha perfilado su camino hacia 2028.
El desafío de la organización será transformar el reconocimiento de su liderazgo en una mayoría electoral suficiente.
Durante 2026, distintas mediciones han mostrado a la FP creciendo o disputando el segundo lugar con el PLD, mientras algunas encuestas incluso presentan escenarios en los que podría competir directamente con el PRM. Una encuesta publicada en junio situó al PRM en 31.6 %, a la FP en 26.5 % y al PLD en 20.1 %, aunque las encuestas no constituyen resultados electorales y sus metodologías y momentos de medición deben analizarse por separado.
Estos datos permiten identificar una tendencia, pero no autorizan a declarar ganador a ningún partido.
La verdadera prueba será determinar si la FP puede ampliar su electorado más allá de su núcleo tradicional.
4. El PLD enfrenta quizá la batalla más difícil
El Partido de la Liberación Dominicana gobernó durante gran parte de las últimas décadas y llegó a dominar prácticamente todos los niveles del poder político.
Hoy enfrenta una realidad completamente distinta.
Debe reconstruir su identidad, recuperar la confianza ciudadana y convencer a una generación de votantes que no necesariamente mantiene el vínculo emocional que generaciones anteriores tuvieron con la organización.
La salida de Gonzalo Castillo al escenario interno y las aspiraciones de distintos dirigentes han comenzado a generar movimiento dentro del partido. Entre las figuras mencionadas públicamente para el proceso interno aparecen Francisco Javier García, Gonzalo Castillo, Francisco Domínguez Brito, y otros dirigentes.
Pero el desafío del PLD no consiste únicamente en elegir un candidato.
Necesita reconstruir una propuesta política.
Un candidato puede movilizar simpatizantes durante una campaña.
Pero una organización necesita convencer al país de que cuenta con un proyecto de nación.
5. El gran actor oculto: el ciudadano que no quiere partido
Este puede ser uno de los elementos más relevantes del panorama político dominicano.
Una parte considerable de la población no se identifica actualmente con ninguna organización política.
El dato de 23.5 % de ciudadanos sin respaldo partidario registrado por una encuesta de 2026 no significa que todos ellos sean independientes permanentes ni que necesariamente votarán de la misma manera en 2028. Sin embargo, sí evidencia la existencia de un segmento electoral capaz de inclinar la balanza.
Ese ciudadano puede decidir en función de:
- el costo de la vida;
- el empleo;
- la seguridad;
- la calidad de los servicios públicos;
- la salud;
- la educación;
- el transporte;
- la corrupción;
- la infraestructura;
- la confianza en las instituciones;
- el liderazgo presidencial;
- la capacidad de resolver problemas locales.
Por eso sería un error que los partidos concentraran toda su energía en sus militantes.
Las elecciones se ganan con militantes, pero también con ciudadanos que no pertenecen a ningún partido.
6. El panorama político no puede separarse de la economía
La política dominicana no se decide únicamente en los mítines.
También se decide en el supermercado.
Una economía en crecimiento puede favorecer al Gobierno, pero la ciudadanía no evalúa el desempeño económico únicamente a través de las estadísticas macroeconómicas.
Evalúa cuánto puede comprar con su salario.
Evalúa el precio de los alimentos.
Evalúa el costo de la vivienda.
Evalúa el transporte.
Evalúa los servicios públicos.
Evalúa las oportunidades laborales.
Por eso, el desempeño económico será uno de los factores fundamentales de la elección de 2028.
El Gobierno ha incorporado la inversión pública, la sostenibilidad fiscal y diversas reformas a su agenda. Para el presupuesto de 2026 se planteó un monto de RD$1.744 billones y una inversión pública equivalente al 2.5 % del PIB, según la propuesta presentada por el Ejecutivo.
Sin embargo, el verdadero desafío político será transformar esas cifras en resultados perceptibles para los hogares dominicanos.
7. Las reformas: el gran examen del segundo mandato
Luis Abinader inició su segundo mandato con una agenda de reformas.
La administración ha promovido modificaciones y procesos relacionados con distintas áreas del Estado, incluida la reorganización administrativa, la seguridad, el transporte, los servicios públicos y otros sectores.
El Gobierno sostiene que estas reformas buscan modernizar el Estado y mejorar su funcionamiento.
Pero toda reforma genera interrogantes.
¿Está produciendo resultados?
¿Quién gana y quién pierde?
¿Cuánto cuesta?
¿Qué problemas resuelve?
¿Cuál es el plazo para observar resultados?
¿Existe consenso social?
Una reforma puede ser técnicamente correcta y políticamente impopular.
También puede ser inicialmente popular y fracasar posteriormente.
Por eso, el verdadero examen no será el anuncio.
Será el resultado.
8. Seguridad ciudadana: una variable que puede decidir elecciones
La seguridad continúa siendo uno de los temas que más preocupa a la población.
No importa cuánto avance la economía si un ciudadano siente que no puede caminar tranquilamente por su barrio.
El Gobierno ha continuado impulsando reformas policiales y programas de seguridad ciudadana. El presupuesto de 2026 contempla la continuidad de políticas relacionadas con la reforma policial y otros servicios públicos.
Además, en agosto de 2026 Abinader designó a Ernesto Rafael Rodríguez García como nuevo director general de la Policía Nacional.
Este cambio podría convertirse en una de las decisiones políticas relevantes de la etapa final del Gobierno.
La ciudadanía evaluará resultados concretos:
¿Hay menos delincuencia?
¿Existe una mayor presencia policial?
¿Ha mejorado la investigación criminal?
¿Existe mayor confianza en la Policía?
¿Se ha reducido la impunidad?
La seguridad no se mide únicamente mediante discursos.
Se mide a partir de la experiencia cotidiana de la población.
9. El Congreso: el poder que muchas veces queda fuera de la conversación
El panorama político dominicano no se reduce a la carrera presidencial.
El Congreso Nacional será fundamental.
Diputados y senadores tendrán que decidir sobre reformas, presupuestos, leyes económicas, seguridad, servicios públicos, institucionalidad y otros asuntos que pueden afectar directamente a la ciudadanía.
La mayoría política de un Gobierno puede facilitar determinadas reformas, pero también incrementa la responsabilidad de quienes legislan.
La ciudadanía debe preguntarse:
¿Qué legislador representa realmente los intereses de su provincia o circunscripción?
¿Qué proyectos ha presentado?
¿Qué leyes ha apoyado?
¿Cómo votó?
¿Qué ha hecho por su comunidad?
La democracia no termina cuando se deposita el voto.
Comienza después.
10. El escenario de 2028 podría terminar en una segunda vuelta
No existe certeza alguna sobre el resultado de las próximas elecciones.
Las encuestas disponibles muestran escenarios diferentes.
Una medición de abril de 2026 llegó a plantear un escenario de segunda vuelta entre el PRM y la Fuerza del Pueblo, con el PLD como potencial actor decisivo.
Otra encuesta publicada en junio colocó al PRM por encima de la FP y el PLD, pero también mostró una competencia mucho más cerrada de lo que podría sugerir una lectura superficial del escenario político.
Esto permite extraer una conclusión:
hoy no existe evidencia suficiente para afirmar que una organización tenga asegurada la Presidencia en 2028.
La política puede cambiar rápidamente.
Una crisis económica, un escándalo, una reforma impopular, una división partidaria, un liderazgo emergente o una alianza inesperada pueden modificar radicalmente el escenario.
11. Las alianzas podrían convertirse en la llave del poder
Si ningún candidato obtiene la mayoría necesaria en primera vuelta, las alianzas adquirirán una importancia extraordinaria.
En ese escenario, los partidos que no lleguen a la segunda vuelta podrían convertirse en actores decisivos.
Analistas ya han señalado que el PLD podría desempeñar un papel relevante en un eventual escenario de segunda vuelta si queda fuera de la disputa final.
Sin embargo, todavía falta demasiado tiempo para conocer la configuración definitiva.
Las alianzas políticas no se construyen únicamente mediante acuerdos entre dirigentes.
También deben convencer a los electores.
Un partido puede pactar con otro, pero los votantes no necesariamente acatan de manera automática la decisión de sus dirigentes.
12. La gran incógnita del PRM: ¿continuidad o competencia interna?
El PRM enfrenta un dilema.
Necesita preservar la fortaleza del Gobierno de Abinader, pero simultáneamente debe evitar que la competencia por la candidatura presidencial provoque divisiones.
La historia política dominicana demuestra que las luchas internas pueden ser tan peligrosas como la oposición externa.
Si el proceso de selección genera heridas profundas, la oposición podría aprovecharlas.
Si, por el contrario, el partido logra organizar una sucesión ordenada y presentar un candidato competitivo, su condición de partido gobernante podría convertirse en una ventaja importante.
13. ¿Qué está haciendo la oposición?
La oposición está reorganizándose.
La Fuerza del Pueblo fortalece sus estructuras territoriales y busca ampliar su presencia.
El PLD prepara su proceso interno y procura reconstruir su maquinaria política.
Ambos partidos necesitan demostrar que pueden hacer algo más que criticar al Gobierno.
Deben responder una pregunta fundamental:
¿Qué harían de manera diferente si regresaran al poder?
La oposición que únicamente denuncia puede movilizar el descontento.
La oposición que presenta soluciones puede convertirse en una alternativa de gobierno.
14. Lo que todavía falta por hacer
A pesar del movimiento político, persisten grandes vacíos.
Todavía falta una discusión nacional suficientemente profunda sobre:
- el futuro del sistema de pensiones;
- la calidad de la educación;
- el sistema de salud;
- la seguridad ciudadana;
- el empleo juvenil;
- el costo de la vivienda;
- el transporte público;
- el agua potable;
- la energía eléctrica;
- el desarrollo de los municipios;
- la seguridad social;
- la transformación digital;
- la inteligencia artificial;
- la protección ambiental;
- el envejecimiento de la población;
- la salud mental;
- la desigualdad territorial.
La campaña electoral no debería reducir estos asuntos a consignas.
El país necesita propuestas concretas, presupuestos, cronogramas e indicadores.
15. ¿Qué debería exigir el ciudadano a los partidos?
El ciudadano dominicano debería comenzar a cambiar la manera de evaluar a los políticos.
No debería preguntar solamente:
“¿De qué partido es?”
Debería preguntar:
“¿Qué propone?”
“¿Cómo lo va a financiar?”
“¿Cuánto tiempo necesitará?”
“¿Qué resultados puedo exigirle?”
“¿Qué hizo cuando tuvo poder?”
“¿Quiénes forman su equipo?”
“¿Cómo piensa combatir la corrupción?”
“¿Cómo garantizará la transparencia?”
“¿Qué hará frente a los problemas de mi comunidad?”
Y existe otra pregunta aún más importante:
“¿Qué hará cuando la realidad le impida cumplir su promesa?”
16. Preguntas que República Dominicana debería hacerse antes de 2028
El debate nacional debería comenzar mucho antes de la campaña.
¿Queremos continuidad o cambio?
La respuesta debe depender de los resultados, no únicamente de las simpatías partidarias.
¿Qué modelo de Estado necesitamos?
¿Un Estado más grande o uno más eficiente?
¿Cómo se puede mejorar la calidad de los servicios públicos?
No basta con crear instituciones.
Hay que hacerlas funcionar.
¿Cómo se combate realmente la corrupción?
La respuesta debe incluir prevención, transparencia, controles, justicia independiente y rendición de cuentas.
¿Cómo se protege al ciudadano de los ciclos económicos?
El crecimiento debe traducirse en oportunidades.
¿Qué papel tendrán los jóvenes?
No pueden ser únicamente participantes de campañas electorales.
Deben formar parte de la toma de decisiones.
¿Qué país queremos construir para 2036?
Esta pregunta es importante porque el Gobierno ha presentado la estrategia Meta RD 2036 como una hoja de ruta de largo plazo.
Un país no puede planificarse únicamente para las próximas elecciones.
17. La política dominicana necesita menos espectáculo y más propuestas
Uno de los grandes peligros del ciclo electoral que comienza es que la política vuelva a convertirse en una competencia de propaganda.
Las redes sociales pueden transformar una frase en tendencia.
Pero una tendencia no construye una escuela.
Un video viral no resuelve el problema del agua.
Una discusión política en internet no reduce la delincuencia.
Una promesa electoral no crea empleos.
La política debe recuperar su dimensión de servicio público.
La ciudadanía necesita conocer qué se hará, cuánto costará, quién lo ejecutará y cómo se medirá.
18. El verdadero poder estará en el voto independiente
Los partidos cuentan con estructuras.
Pero el ciudadano independiente posee algo aún más poderoso:
su voto puede cambiar de dirección.
Las mediciones de 2026 muestran que existe un segmento considerable de ciudadanos sin una identificación partidaria clara.
Ese electorado probablemente será cortejado por todos.
Y será precisamente allí donde se decidirá una parte importante de la batalla de 2028.
Por eso, los partidos que pretendan ganar tendrán que dirigirse más allá de sus militantes.
Tendrán que convencer al ciudadano que todavía no ha decidido.
19. ¿Hacia dónde podría dirigirse el país?
A partir de la información disponible actualmente pueden observarse tres escenarios, sin que ninguno pueda considerarse inevitable.
Escenario uno: continuidad del PRM
El partido gobernante mantiene una candidatura competitiva, conserva una estructura sólida y logra capitalizar los resultados del Gobierno.
En ese escenario, la oposición tendría que realizar un esfuerzo considerable para desplazarlo.
Escenario dos: crecimiento de la Fuerza del Pueblo
La FP consigue ampliar su base electoral, fortalece su organización territorial y convierte a Leonel Fernández en una alternativa capaz de atraer a votantes independientes.
En ese escenario, podría producirse una competencia mucho más cerrada.
Escenario tres: reconstrucción del PLD
El PLD logra recuperar una parte importante de su electorado, presenta una candidatura competitiva y vuelve a convertirse en una fuerza decisiva.
En una elección cerrada, incluso un tercer lugar puede otorgarle capacidad de negociación política.
Pero existe un cuarto elemento que no debe ignorarse:
un candidato o movimiento que todavía no aparece con fuerza en las mediciones actuales podría modificar el escenario.
La política dominicana ha demostrado en numerosas ocasiones que las predicciones tempranas pueden equivocarse.
20. ¿Qué debería hacer el Gobierno en esta etapa?
Si el Gobierno quiere llegar al final del mandato con una valoración sólida, debería concentrarse menos en la comunicación política y más en resultados verificables.
Debe:
- acelerar los proyectos prioritarios;
- mejorar los servicios públicos;
- fortalecer la seguridad;
- controlar el gasto;
- transparentar las contrataciones;
- medir los resultados de las reformas;
- escuchar a las comunidades;
- reducir las desigualdades territoriales;
- fortalecer la institucionalidad;
- explicar a la ciudadanía qué se ha logrado y qué permanece pendiente.
El Gobierno todavía tiene tiempo.
Pero el tiempo político se está reduciendo.
21. ¿Qué debería hacer la oposición?
La oposición debería evitar el error de pensar que el desgaste del Gobierno es suficiente para ganar.
No lo es.
Debe presentar:
un programa de gobierno, un equipo, una visión económica, una propuesta de seguridad, una política social y una estrategia institucional.
El ciudadano debe poder imaginar cómo sería el país bajo una administración opositora.
Criticar al Gobierno es una función legítima de la oposición.
Convencer a la ciudadanía de que puede gobernar mejor es el verdadero desafío.
22. La responsabilidad de los medios de comunicación
También existe una responsabilidad de los medios de comunicación.
La ciudadanía necesita información, no únicamente confrontación.
Un periodismo de alto valor debe ayudar a comprender:
qué ocurrió, por qué ocurrió, cuáles son las consecuencias, qué dicen los datos, qué propone cada sector y qué información falta.
La cobertura política no debería limitarse a reproducir declaraciones.
Debe investigar.
Debe contrastar.
Debe contextualizar.
Debe preguntar.
Y debe permitir que la ciudadanía forme su propia opinión.
23. El ciudadano también tiene una responsabilidad
La democracia no puede funcionar si la ciudadanía participa únicamente cada cuatro años.
Es necesario vigilar a los funcionarios.
Consultar los presupuestos.
Conocer las leyes.
Revisar las propuestas.
Participar en organizaciones comunitarias.
Exigir rendición de cuentas.
Preguntar a los legisladores.
Observar las decisiones municipales.
Y, sobre todo, evitar votar únicamente por emoción.
La democracia necesita ciudadanos informados.
Conclusión: República Dominicana no está solamente escogiendo un presidente, está decidiendo qué tipo de país quiere ser
El panorama político dominicano de septiembre de 2026 muestra un sistema que comienza a reorganizarse en torno a las elecciones de 2028.
El PRM tiene el poder y busca preservar su influencia más allá de Luis Abinader.
La Fuerza del Pueblo intenta consolidarse como la principal alternativa.
El PLD lucha por recuperar el espacio perdido.
Los partidos pequeños buscan sobrevivir o convertirse en aliados estratégicos.
Y mientras las organizaciones políticas hacen sus cálculos, una parte importante de la ciudadanía observa, compara y todavía no decide.
Ese ciudadano puede convertirse en el verdadero protagonista.
Porque la próxima elección no estará determinada únicamente por quién tenga más dirigentes, más vallas o más actos multitudinarios.
Estará determinada por quién consiga responder mejor a las preocupaciones reales de los dominicanos.
La seguridad.
El empleo.
La educación.
La salud.
La vivienda.
El agua.
La energía.
El transporte.
La economía familiar.
La corrupción.
La institucionalidad.
Y la esperanza.
Las elecciones de 2028 todavía no están decididas.
Pero una cosa sí comienza a definirse:
la competencia política ya empezó.
Reflexión editorial de La Pluma Perspicaz
República Dominicana necesita una política que mire más allá de las próximas elecciones.
Un país no puede vivir permanentemente pendiente de quién ganará la próxima contienda mientras deja sin respuesta los problemas que afectan a millones de ciudadanos.
El poder político debe entender que gobernar no consiste únicamente en ganar elecciones.
Gobernar significa administrar la esperanza de una nación.
Y la oposición debe comprender que criticar a quien gobierna tampoco es suficiente.
La oposición tiene que demostrar que puede hacerlo mejor.
A la ciudadanía le corresponde la parte más importante: observar, preguntar, comparar y decidir.
No votar únicamente por una bandera.
No votar únicamente por una persona.
No votar únicamente por una emoción.
Votar por una propuesta de país.
Porque cuando llegue mayo de 2028, la pregunta más importante no debería ser simplemente:
“¿Quién va a ganar?”
La pregunta verdaderamente trascendental debería ser:
“¿Qué República Dominicana queremos entregar a nuestros hijos y nietos?”
Y esa decisión no pertenece exclusivamente a los partidos.
Nos pertenece a todos.
La Pluma Perspicaz
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