VAPER Y CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS: la trampa que muchos jóvenes creen que es solo vapor

 

Por : Genil Cuesta Féliz | laplumaperspicaz. 


No es simplemente agua con sabor: qué contienen, cómo afectan al cerebro y los pulmones, por qué generan adicción y por qué República Dominicana enfrenta un desafío creciente para proteger a sus jóvenes

 una nube que parece inofensiva

Tiene sabores agradables. Huele diferente al cigarrillo tradicional. Algunos dispositivos parecen bolígrafos, memorias USB, pequeños aparatos electrónicos o incluso juguetes.

No deja en el ambiente el mismo olor que un cigarrillo convencional.

Y precisamente por eso, para muchos jóvenes, vapear parece algo moderno, limpio y aparentemente inofensivo.

Pero detrás de esa nube que muchos llaman simplemente “vapor” existe una realidad mucho más compleja.

Los cigarrillos electrónicos —conocidos popularmente como vapers, vapeadores o simplemente “vape”— calientan un líquido para producir un aerosol que posteriormente es inhalado. Ese aerosol puede contener nicotina, sustancias químicas, partículas ultrafinas, metales y otros compuestos potencialmente dañinos. No es simplemente vapor de agua.

Y existe otro problema todavía más preocupante:

muchos de estos productos están consiguiendo que personas que nunca habían fumado comiencen a consumir nicotina.

La pregunta, entonces, ya no es solamente si el vape es menos dañino que un cigarrillo tradicional.

La pregunta más importante es:

¿Por qué una persona que nunca fumó debería comenzar a inhalar una sustancia adictiva que su cuerpo no necesitaba?

¿Qué es realmente un cigarrillo electrónico?

Un cigarrillo electrónico es un dispositivo que normalmente utiliza una batería para alimentar un elemento calefactor que transforma un líquido en un aerosol que el usuario inhala.

Dependiendo del modelo, puede ser:

  • Desechable.
  • Recargable.
  • De cartucho.
  • De cápsula o pod.
  • Tipo bolígrafo.
  • De tanque.
  • Un dispositivo de mayor potencia o modificable.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) explica que los líquidos suelen contener nicotina derivada del tabaco, saborizantes, propilenglicol, glicerina vegetal y otros ingredientes.

Por eso, aunque el dispositivo no queme hojas de tabaco como un cigarrillo convencional, eso no significa que sea inocuo.

¿Vapor o aerosol?

Esta diferencia parece pequeña, pero es fundamental.

Muchas personas dicen:

“Eso es solamente vapor.”

No exactamente.

El vapor de agua es, esencialmente, agua en estado gaseoso.

El aerosol de un cigarrillo electrónico es una mezcla de partículas y sustancias generadas al calentar el líquido. Puede contener nicotina, partículas ultrafinas, compuestos orgánicos volátiles, sustancias potencialmente cancerígenas y metales como níquel, estaño y plomo.

Por eso sería incorrecto decirle a un adolescente:

“No pasa nada porque no es humo.”

Que no sea humo de combustión no significa que sea saludable.

¿Qué contiene el líquido del vape?

La composición cambia según el producto.

Puede incluir:

Nicotina

Es la sustancia que genera la dependencia.

La nicotina actúa sobre el cerebro y puede provocar rápidamente un ciclo de consumo, deseo y abstinencia.

Propilenglicol y glicerina vegetal

Son sustancias utilizadas como vehículos para producir el aerosol.

Saborizantes

Pueden encontrarse sabores frutales, dulces, mentolados y otros.

El problema es que una sustancia que puede ser aceptable para ingerirse no necesariamente es segura para ser calentada e inhalada repetidamente.

Otros compuestos

Dependiendo del producto y de las condiciones de calentamiento pueden encontrarse partículas, compuestos químicos y metales.

La composición real también puede variar entre productos, especialmente cuando proceden de mercados informales.

La nicotina: el verdadero problema que muchos subestiman

Aquí está uno de los puntos más importantes de todo este artículo.

El problema no es solamente el dispositivo. Es también la nicotina.

La nicotina es altamente adictiva.

Cuando una persona la consume repetidamente, el cerebro se adapta a su presencia.

Con el tiempo puede aparecer:

  • Deseo intenso de consumir.
  • Irritabilidad cuando no se utiliza.
  • Ansiedad.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Inquietud.
  • Problemas para dormir.
  • Necesidad de aumentar o mantener el consumo.
  • Sensación de que se necesita nicotina para sentirse bien.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) explican que la nicotina puede generar dependencia y que la abstinencia puede provocar irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse, problemas de sueño y fuertes deseos de consumir.

Esto explica algo que muchas familias no comprenden:

el joven que comenzó vapeando “por curiosidad” puede terminar vapeando porque su cerebro se lo está reclamando.

¿Por qué la nicotina preocupa especialmente a los adolescentes?

Porque el cerebro adolescente todavía está en desarrollo.

Los CDC señalan que el desarrollo cerebral continúa hasta aproximadamente los 25 años y que la nicotina puede afectar las áreas relacionadas con la atención, el aprendizaje, el estado de ánimo y el control de los impulsos.

Por eso un adolescente no debe ser tratado simplemente como “un adulto pequeño”.

Su cerebro está atravesando una etapa de formación.

Introducir una sustancia altamente adictiva durante ese período puede establecer una relación con la nicotina que posteriormente resulte difícil de romper.

¿Por qué los sabores son tan importantes?

Imagine decirle a un adolescente que pruebe algo con sabor a mango, fresa, uva, menta o algún dulce.

La estrategia de los sabores reduce la percepción de riesgo.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido sobre la utilización de sabores, diseños atractivos, redes sociales y otras estrategias de comercialización dirigidas a los jóvenes. La OMS señala que existen miles de sabores y que algunos productos utilizan diseños que pueden resultar particularmente atractivos para niños y adolescentes.

El problema no es que un sabor tenga nicotina.

El problema es que el sabor puede ayudar a que la nicotina resulte más fácil de aceptar.

¿El vape es más seguro que el cigarrillo tradicional?

Esta es una de las preguntas que más confusión genera.

La respuesta responsable es:

No son equivalentes y ninguno debe considerarse seguro.

El cigarrillo convencional quema tabaco y produce humo con una enorme cantidad de sustancias tóxicas.

El aerosol de los cigarrillos electrónicos generalmente contiene menos sustancias tóxicas que el humo del cigarrillo combustible, pero eso no significa que sea seguro.

Existe además una diferencia fundamental.

Para una persona adulta que ya fuma cigarrillos, cambiar completamente del cigarrillo convencional a un cigarrillo electrónico podría reducir su exposición a determinadas sustancias tóxicas.

Pero esto es muy diferente de decir:

“El vape es saludable.”

No lo es.

Y una persona que nunca ha fumado no obtiene ningún beneficio sanitario al comenzar a vapear.

El peligro de fumar y vapear al mismo tiempo

Hay personas que dicen:

“Yo no dejé el cigarrillo; ahora también uso vape.”

Eso no constituye necesariamente una solución.

Se denomina uso dual cuando una persona consume cigarrillos convencionales y cigarrillos electrónicos.

Los CDC advierten que el uso dual no constituye una forma eficaz de proteger la salud y puede implicar una mayor exposición a sustancias tóxicas y peores resultados respiratorios que utilizar solamente uno de los productos.

Por eso, sustituir parcialmente el cigarrillo por el vape no debe confundirse con abandonar el tabaquismo.

¿Puede afectar los pulmones?

Sí.

El sistema respiratorio no fue diseñado para recibir repetidamente aerosoles cargados de sustancias químicas.

La evidencia disponible indica que el aerosol puede contener partículas y sustancias potencialmente dañinas para los pulmones. Además, todavía existe incertidumbre sobre muchos efectos que solamente podrán conocerse después de estudiar a las personas durante períodos mucho más prolongados.

Esto último es importante.

No debemos caer en exageraciones.

La ciencia no conoce todavía absolutamente todo sobre los efectos de décadas de vapeo.

Pero tampoco debemos utilizar esa incertidumbre para decir:

“Como todavía no sabemos todo, entonces no hace daño.”

La incertidumbre científica no equivale a seguridad.

El caso EVALI: cuando vapear terminó en una grave lesión pulmonar

En 2019, Estados Unidos enfrentó un brote de lesiones pulmonares asociado al uso de productos de vapeo, conocido como EVALI.

La investigación identificó una fuerte relación entre numerosos casos y productos que contenían THC, especialmente aquellos obtenidos de fuentes informales, y encontró una asociación importante con el acetato de vitamina E.

Este episodio dejó una lección fundamental:

no todo producto que entra en un dispositivo de vapeo es necesariamente seguro para inhalarlo.

Por eso resulta especialmente peligroso modificar líquidos, agregar sustancias o utilizar productos de procedencia desconocida.

Nunca debe agregarse cualquier sustancia al vape

Esta advertencia merece un apartado propio.

Un dispositivo de vapeo no es un laboratorio.

No se debe agregar:

  • Aceites.
  • Sustancias caseras.
  • Medicamentos.
  • Extractos.
  • Productos de procedencia desconocida.
  • Sustancias destinadas a otros usos.

La FDA y los CDC han advertido específicamente contra modificar o añadir sustancias no destinadas por el fabricante a estos productos.

Y existe una razón sencilla:

los pulmones no son el estómago.

Que una sustancia pueda ingerirse no significa que pueda inhalarse.

¿El vape sin nicotina es completamente seguro?

Tampoco debemos afirmar eso.

Algunos productos se comercializan como “sin nicotina”, pero la OMS ha advertido que algunos productos etiquetados de esa manera han sido encontrados con nicotina.

Además, aunque realmente no contuviera nicotina, el aerosol puede contener otras sustancias.

Por tanto:

“sin nicotina” no significa automáticamente “sin riesgo”.

¿Qué pasa durante el embarazo?

La respuesta es clara:

no se recomienda utilizar cigarrillos electrónicos durante el embarazo.

La nicotina puede afectar el desarrollo del cerebro y los pulmones del feto. Los CDC señalan además asociaciones entre el uso de cigarrillos electrónicos durante el embarazo y resultados como bajo peso al nacer y parto prematuro.

Una mujer embarazada que utiliza vape debe conversar con un profesional de salud sobre cómo abandonar la nicotina de manera segura.

¿El vape afecta a quienes están alrededor?

También existe exposición de terceros.

El aerosol que sale del dispositivo no es simplemente aire limpio.

Puede contener nicotina y otras sustancias que las personas cercanas pueden inhalar.

Por eso las políticas modernas de ambientes libres de humo y emisiones están comenzando a considerar también estos productos.

En República Dominicana, el Ministerio de Salud Pública y la OPS están impulsando durante 2026 una agenda para avanzar hacia ambientes 100 % libres de humo de tabaco y otras emisiones, incluyendo las provenientes de cigarrillos electrónicos.

El peligro que casi nadie menciona: los niños pequeños

Existe otro riesgo que no tiene que ver directamente con los pulmones.

El líquido de los vapeadores puede ser peligroso si un niño lo ingiere o entra en contacto con él.

La FDA advierte que los líquidos que contienen nicotina pueden causar intoxicaciones graves en niños y recomienda mantenerlos fuera de su alcance.

Por eso nunca debe dejarse un frasco de líquido, cartucho o dispositivo al alcance de los niños.

Las baterías también pueden representar un peligro

Los vapeadores funcionan con baterías.

Y las baterías pueden sobrecalentarse, incendiarse o explotar.

La FDA ha recibido reportes de incendios, explosiones, quemaduras y otros problemas relacionados con estos dispositivos. Muchos de estos incidentes se han producido durante la carga.

Por eso un vapeador tampoco debe ser tratado como un simple accesorio electrónico.

¿Por qué los jóvenes comienzan a vapear?

No existe una sola causa.

Puede intervenir una combinación de factores:

Curiosidad.

“Quiero probarlo.”

Presión social.

“Todos mis amigos lo hacen.”

Sabores.

“Este no parece un cigarrillo.”

Redes sociales.

“Se ve moderno.”

Publicidad y diseño.

“Parece un dispositivo tecnológico.”

Estrés y ansiedad.

“Me ayuda a relajarme.”

Falsa percepción de seguridad.

“No hace tanto daño como fumar.”

La OMS ha advertido precisamente sobre el papel de la promoción, los sabores, las redes sociales y otras estrategias que pueden favorecer la iniciación entre los jóvenes.

Una paradoja preocupante: puede comenzar como diversión y terminar como dependencia

Aquí se encuentra una de las mayores trampas.

El joven puede pensar:

“Yo controlo el vape.”

Pero después aparece:

“Necesito vapear.”

Y posteriormente:

“No puedo pasar varias horas sin vapear.”

Ese cambio es precisamente el que caracteriza el proceso de dependencia.

La nicotina modifica la forma en que el cerebro responde a la sustancia.

Por eso abandonar el vape no siempre consiste simplemente en tirar el dispositivo a la basura.

Puede existir síndrome de abstinencia.

¿Cómo saber si una persona está desarrollando dependencia?

Algunas señales pueden incluir:

  • Vapea cada vez con mayor frecuencia.
  • Se pone nerviosa cuando no tiene el dispositivo.
  • Necesita vapear inmediatamente después de despertarse.
  • Ha intentado dejarlo y no puede.
  • Oculta el consumo.
  • Gasta dinero constantemente en líquidos o dispositivos.
  • Continúa vapeando aunque tenga molestias.
  • Interrumpe actividades para vapear.
  • Se irrita cuando intenta dejarlo.
  • Siente ansiedad o deseos intensos cuando pasa tiempo sin consumir.

Estas señales no deben utilizarse para etiquetar o humillar a una persona.

Deben servir para reconocer que puede existir una dependencia que necesita ayuda.

¿Cómo dejar el vape?

Lo primero es comprender que dejar la nicotina puede ser difícil.

No es simplemente una cuestión de “tener fuerza de voluntad”.

Una persona que quiera abandonar el vape puede beneficiarse de:

  1. Establecer una fecha para dejarlo.
  2. Identificar las situaciones que disparan el deseo.
  3. Retirar dispositivos y líquidos del entorno.
  4. Buscar apoyo familiar.
  5. Hablar con un profesional de salud.
  6. Prepararse para síntomas temporales de abstinencia.
  7. Evitar sustituir el vape por cigarrillos convencionales.
  8. Buscar ayuda especializada si la dependencia es fuerte.

Los CDC señalan que existen estrategias para dejar el vape y recomiendan hablar con profesionales de salud sobre las herramientas disponibles para controlar los deseos y la abstinencia.

¿Puede el vape ayudar a un fumador adulto a dejar el cigarrillo?

Este asunto merece honestidad.

La evidencia no permite convertir el cigarrillo electrónico en una recomendación universal para dejar de fumar.

Los CDC señalan que algunos estudios sugieren que los cigarrillos electrónicos con nicotina pueden ayudar a determinados adultos fumadores a abandonar el cigarrillo convencional, pero también indican que ningún cigarrillo electrónico ha sido aprobado por la FDA como medicamento para dejar de fumar y que todavía existen incertidumbres sobre sus efectos a largo plazo.

La clave está en la palabra:

completamente.

Si un fumador sustituye completamente el cigarrillo combustible por el vape, la exposición a determinadas sustancias tóxicas puede reducirse.

Pero si fuma y vapea simultáneamente, no está logrando esa sustitución completa.

Y una persona que no fuma no debería comenzar a vapear.

¿Qué está ocurriendo en República Dominicana?

El problema ya está siendo reconocido por las autoridades sanitarias.

En julio de 2026, el Ministerio de Salud Pública informó que entre aproximadamente 6 % y 8 % de los jóvenes de 13 a 15 años se estima que consumen cigarrillos convencionales o electrónicos, con una tendencia creciente y especial preocupación por el consumo entre mujeres jóvenes.

La OPS y el Ministerio de Salud Pública han venido trabajando en políticas de ambientes 100 % libres de humo y otras emisiones.

Además, el Consejo Nacional de Drogas realizó en 2026 una convocatoria nacional enfocada en proteger a niños, adolescentes y jóvenes frente al uso de cigarrillos electrónicos, productos de tabaco, nicotina y otras sustancias psicoactivas.

Esto significa que ya no estamos hablando solamente de una moda.

Estamos hablando de un asunto de salud pública.

¿Y qué dice la legislación dominicana?

La situación regulatoria merece especial atención.

República Dominicana ha venido incorporando los cigarrillos electrónicos y dispositivos de vaporización dentro de distintos mecanismos de control fiscal y sanitario.

La Ley 30-26, promulgada en 2026, modificó disposiciones del Código Tributario para incluir los cigarrillos electrónicos, dispositivos de vaporización y sus líquidos dentro de determinadas disposiciones tributarias y de registro y licencia para fabricantes e importadores.

La Dirección General de Impuestos Internos también mantiene actualmente un procedimiento de licencia relacionado con productos derivados del tabaco y cigarrillos electrónicos.

Además, en junio de 2026 fue presentado en la Cámara de Diputados un proyecto de ley específicamente orientado a regular la venta, el control sanitario y el uso de cigarrillos electrónicos, con especial atención al acceso de menores.

Esto revela algo importante:

la regulación dominicana todavía está evolucionando.

Y precisamente por eso resulta fundamental que la sociedad participe en la discusión con información científica y no únicamente desde intereses comerciales o políticos.

¿Qué deberían hacer las autoridades?

La respuesta no puede limitarse a prohibir.

Debe existir una estrategia integral.

Primero: proteger a los menores

Debe evitarse que niños y adolescentes tengan acceso fácil a estos productos.

Segundo: controlar la publicidad

Especialmente aquella que pueda resultar atractiva para menores.

Tercero: controlar los sabores y presentaciones dirigidas a jóvenes

No se puede ignorar el impacto que tienen los sabores y diseños.

Cuarto: garantizar información clara

El consumidor debe conocer qué está inhalando.

Quinto: controlar la importación y comercialización

Los productos de procedencia desconocida representan un riesgo adicional.

Sexto: fortalecer la educación

La prevención debe comenzar antes de que aparezca la dependencia.

Séptimo: ofrecer ayuda para abandonar la nicotina

No basta con decirle a un joven:

“Deja eso.”

También hay que ayudarlo a conseguirlo.

¿Qué pueden hacer los padres?

Aquí la familia tiene una responsabilidad enorme.

Pero existe una regla fundamental:

hablar antes de castigar.

Un padre que solamente grita:

“¡Tira eso inmediatamente!”

puede conseguir que el hijo esconda el dispositivo.

Un padre que pregunta:

“¿Por qué comenzaste?”

puede descubrir el verdadero problema.

Puede ser presión social.

Puede ser ansiedad.

Puede ser curiosidad.

Puede ser dependencia.

Puede ser un grupo de amigos.

Puede ser simplemente una moda.

La conversación abierta puede revelar lo que el castigo jamás descubre.

¿Qué deben hacer las escuelas?

Las escuelas no deberían esperar a encontrar un estudiante vapeando para actuar.

La prevención debe formar parte de la educación.

Los estudiantes deberían conocer:

  • Qué es la nicotina.
  • Cómo funciona la adicción.
  • Qué contiene el aerosol.
  • Qué efectos puede tener sobre el cerebro.
  • Qué riesgos existen para los pulmones.
  • Cómo funcionan las estrategias de marketing.
  • Cómo rechazar la presión de grupo.
  • Dónde buscar ayuda.

La educación sanitaria tiene más posibilidades de éxito cuando entrega información clara y científica en lugar de recurrir únicamente al miedo.

¿Y qué responsabilidad tienen las empresas?

La discusión no puede ignorar al sector comercial.

Los productos de nicotina representan un mercado.

Pero cuando una estrategia comercial consigue captar consumidores cada vez más jóvenes, la sociedad tiene derecho a preguntar:

¿Dónde termina el derecho a vender y dónde comienza el derecho de los niños a crecer libres de adicciones?

La OMS ha documentado estrategias de comercialización de productos de nicotina dirigidas a jóvenes y ha llamado a los gobiernos a protegerlos de estas prácticas.

Lo que todavía no sabemos

Un artículo serio también debe reconocer sus límites.

La ciencia todavía está estudiando los efectos del vapeo después de décadas de exposición.

Los cigarrillos convencionales tienen una historia de investigación mucho más larga.

Con los cigarrillos electrónicos todavía quedan preguntas sobre determinados efectos a largo plazo, diferentes dispositivos, concentraciones de nicotina, sustancias utilizadas y patrones de consumo.

Pero existe una conclusión que sí podemos sostener:

que no conozcamos todos los daños futuros no significa que el producto sea seguro.

Ya conocemos la adicción a la nicotina.

Ya conocemos los riesgos de exposición a sustancias tóxicas.

Ya conocemos los problemas relacionados con la adolescencia.

Ya conocemos los riesgos de determinados productos adulterados.

Y sabemos que el aerosol no es simplemente agua.

Las preguntas que debería hacerse cada familia dominicana

¿Mi hijo sabe realmente qué está inhalando?

¿Estoy confundiendo vapor con agua?

¿Sé reconocer los signos de dependencia a la nicotina?

¿He hablado con mis hijos sobre el vape sin convertir la conversación en una pelea?

¿La escuela de mis hijos tiene una estrategia de prevención?

¿Estamos permitiendo que los sabores y las redes sociales decidan qué sustancias consideran atractivas nuestros jóvenes?

¿Las autoridades están controlando adecuadamente la venta a menores?

¿Tenemos suficientes programas para ayudar a quienes quieren abandonar la nicotina?

Y una pregunta todavía más importante:

¿Estamos esperando a que una generación entera desarrolle dependencia para comenzar a actuar?

Conclusión: no toda nube es inocente

El vapeador llegó vestido de modernidad.

No tiene el aspecto tradicional del cigarrillo.

Puede parecer un dispositivo tecnológico.

Puede oler a fruta.

Puede tener un diseño atractivo.

Puede producir una nube que desaparece rápidamente.

Pero que una nube desaparezca en segundos no significa que desaparezcan sus efectos.

El verdadero peligro no está solamente en lo que se ve.

Está en lo que entra al organismo.

Está en la nicotina que puede generar dependencia.

Está en el cerebro adolescente que todavía se encuentra en desarrollo.

Está en las sustancias que pueden formar parte del aerosol.

Está en los productos de procedencia desconocida.

Está en la falsa sensación de seguridad.

Y está, sobre todo, en la posibilidad de que un joven que nunca habría fumado termine convertido en consumidor de nicotina.

La discusión tampoco debe caer en extremos.

No sería científicamente correcto afirmar que vapear y fumar son exactamente lo mismo.

Pero tampoco sería responsable decir que vapear es saludable.

La evidencia disponible permite afirmar algo mucho más prudente:

para quien nunca fuma, comenzar a vapear no ofrece un beneficio sanitario.

Y para quien ya fuma, cualquier estrategia de reducción de daño debe distinguirse claramente de la idea de que los cigarrillos electrónicos son inocuos. La sustitución completa puede reducir exposición a determinados tóxicos, pero el uso dual no es una solución segura y dejar completamente los productos de tabaco y nicotina sigue siendo el objetivo más saludable.

Reflexión editorial de La Pluma Perspicaz

Durante décadas, el cigarrillo tradicional fue presentado como símbolo de madurez, libertad, éxito y hasta masculinidad.

La sociedad terminó descubriendo el enorme costo sanitario de aquella publicidad.

Hoy aparece una nueva generación de productos.

Son más pequeños.

Más tecnológicos.

Más atractivos.

Más fáciles de esconder.

Y, para muchos jóvenes, aparentemente menos peligrosos.

La historia debería enseñarnos a ser prudentes.

No podemos permitir que una nueva generación aprenda demasiado tarde lo que la anterior tuvo que aprender después de décadas de enfermedad y muerte relacionadas con el tabaco.

Proteger a nuestros jóvenes no significa solamente decirles “no vapees”.

Significa explicarles por qué.

Significa enseñarles cómo funciona la adicción.

Significa exigir publicidad responsable.

Significa controlar la venta.

Significa fortalecer las escuelas.

Significa ayudar a quienes ya están atrapados en la nicotina.

Y significa que padres, maestros, médicos, autoridades y comunidades entiendan que detrás de cada pequeño dispositivo puede existir algo mucho más grande:

la posibilidad de convertir la curiosidad de un adolescente en una dependencia que lo acompañe durante años.

Porque cuando una industria consigue que un niño crea que está comprando un sabor, cuando en realidad está adquiriendo una dependencia, la sociedad tiene la obligación de levantar la voz.

La salud de nuestros jóvenes no puede ser el precio de ninguna moda.

La Pluma Perspicaz
Información que educa, 


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