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UN ROSTRO SIN MIEDO 

POR: GENIL CUESTA FELIZ | laplumaperspicaz 

Hay rostros que hablan más que mil palabras. No porque revelen exactamente lo que una persona piensa, sino porque dejan ver una actitud. Y el rostro del joven que aparece en ese video no parece el de alguien asustado, escondido o arrepentido. Parece el rostro de alguien que mira de frente, con seguridad, como si no temiera las consecuencias de lo que dice ni de lo que se le acusa.

DESDE LA PLUMAPERSPICAZ ANALIZAMOS SU ROSTRO:

Su mirada luce fija, fría y desafiante. No se observa angustia, nerviosismo ni preocupación visible. Al contrario: parece una persona convencida de que puede hablar fuerte, amenazar y seguir adelante. Ese tipo de expresión preocupa, porque transmite una peligrosa sensación de normalidad frente a la violencia. Como si matar, amenazar o intimidar fuera parte de algo cotidiano.

Tal vez lo más alarmante no es el rostro en sí, sino lo que parece reflejar: ausencia de remordimiento, exceso de confianza y una especie de desprecio hacia el dolor ajeno y hacia la autoridad. Porque cuando una persona puede mirar a una cámara con tranquilidad mientras habla de muerte, uno no puede evitar preguntarse si ha perdido el valor de la vida humana.

Claro, una fotografía nunca cuenta toda la historia. Un gesto puede engañar, una imagen puede congelar un instante. Pero cuando ese rostro se acompaña de amenazas, violencia y un mensaje de odio, entonces deja de ser solo una cara más. Se convierte en el reflejo de una sociedad donde algunos han comenzado a perderle el miedo a la ley, al castigo y, peor aún, a la conciencia.

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